Fútbol y violencia: Un posible análisis psicoanalítico (Fe de erratas y agregados)

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Nos gustaría proponer un análisis del fútbol, más precisamente de la violencia que se produce en la esfera de esta actividad social. Para realizar dicho  análisis proponemos centrarnos en el texto “Psicología de las masas y análisis del yo” de Sigmund Freud,  utilizando las categorías conceptuales que el autor nos provee.  Ellas son: Libido, identificación, ideal del yo e idealización, narcisismo y horda primordial.

Se entiende por libido a la energía cuantitativa aunque no medible de aquellas pulsiones que están en relación al concepto de “amor”. Amor a sí mismo, por el otro, amor filial, amor a los hijos y la amistad.

A raíz de la introducción del concepto de libido al análisis de la masa Freud aventura dos reflexiones. La primera que la masa se mantiene cohesionada en virtud de algún poder y este poder se lo atribuye al EROS (al amor y a su energía, la libido).

En segundo lugar si el individuo resigna su peculiaridad en la masa y se deja sugerir por otros, recibimos la impresión de que lo hace porque siente la necesidad de hacerlo, de estar de acuerdo con ellos y de no oponérseles, quizás sea entonces por amor, por esa ligazón libidinal.

Por el lado de los procesos identificatorios Freud destaca 3 tipos de identificaciones, luego nos aclara que los lazos libidinales entre los miembros de una masa son producidos por una identificación que se establece una sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación que otro. Este tipo de identificaciones reside en el modo de la ligazón con el conductor de la masa, es decir, querer ser amado por el líder del mismo modo que ama a los demás miembros. La empatía y la “sugestión” entre los miembros nacen con este tipo de proceso.

El concepto de “Ideal del Yo” es propuesto por Freud en “Introducción del narcicismo” y retomado en el texto “Psicología de las masas análisis del yo” como así también en textos como “El Yo y el Ello” o “Duelo y melancolía”. Es un concepto pilar en la teoría psicoanalítica y a riesgo de corrernos del objetivo del trabajo esbozaremos solo un concepto.

El ideal del yo corresponde a un contenido de representaciones, como dice Freud “Contiene todas las perfecciones valiosas para un individuo” y es, como su nombre lo indica una idea que como tal es inalcanzable pese a la ilusión del individuo de cumplimentar ese ideal, alcanzarlo y recobrar su estado “yo ideal” (momento mítico de satisfacción plena perdida). En este sentido es relevante al análisis de la masa ya que ligado al concepto de “ideal del yo” tenemos el proceso o mecanismo de idealización que no es ni más ni menos que posicionar, en este caso, al líder de la masa como el ideal, como nuestro ideal, de ahí que el líder sea incuestionable y que se lo siga y obedezca.

 

Por ultimo tenemos la idealización de una horda primordial ya hipotetizada en “Tótem y Tabú” donde Freud teoriza sobre el origen de los clanes totémicos.

Anterior a la constitución del clan totémico tenemos la horda primordial que era conducida por un jefe, un macho fuerte quien no estaba atravesado por la ley que el mismo imponía. Este jefe era hiper-narcicista, pues no amaba a nadie más que cuando alguien servía a sus necesidades, en tanto los demás miembros de la horda amaban a este jefe creyendo que él los amaba y a todos por igual.

Narcisismo puede ser definido como una cantidad de libido que se encuentra en el “Yo” y que eventualmente podrá investir “objetos”.

Hemos desarrollado ya de modo muy escueto la red conceptual que nos servirá para analizar la violencia en el futbol a partir del psicoanálisis freudiano.

Comenzamos por preguntarnos a quien se posiciona en el “ideal del yo” y la primera respuesta que se nos ocurre es el equipo. Lo descartamos rápidamente por dos razones, la primera porque el equipo compuesto por los jugadores e incluyendo el técnico varían con el tiempo, en cambio el sentimiento del hincha hacia el club permanece, y aunque varié en intensidades difícilmente desaparezca.

Además deberíamos pensar y recordar que Freud nos dice que quien es puesto en el ideal está exentos de toda crítica y cuestionamiento. Los jugadores ante resultados negativos no están privados de consideraciones negativas, al contrario se les reprocha el accionar.

¿Entonces quien está en el ideal? En el “Ideal del Yo” se encuentran los colores, los símbolos, el escudo del club, todo aquello que representa al club a excepción de la constitución particular del equipo. Por lo cual hay una idealización de los símbolos y una fantasía por la cual el éxito del club nos posibilitaría recobrar el “Yo Ideal”. En ese sentido los símbolos del club, el club en fin, están cargados con tanta libido narcisista que es imperioso cuidarla y para ello a raíz del amor hacia las insignias del club que todos los hinchas tienen se unen entre sí para “apoyar”, “alentar” y así intentar influir para que ese club “Idealizado” llegue al éxito

Tenemos idealización a los símbolos e identificación entre los miembros de la masa que produce empatía. Cabe recordar que la identificación que retomamos de Freud es aquella que se designa como el querer y poder ponerse en el lugar del otro. Para que ella se produzca originariamente existe una rivalidad entre los miembros a raíz de ese deseo de ocupar el lugar del otro, luego ante la imposibilidad de realizarlo se produce la identificación y se reemplaza la moción hostil por la empatía (en el caso del futbol podría decirse del deseo de ese miembro “deseo de ser el mejor hincha, y ser reconocido por ello”).

Tomemos una imagen gráfica: Las guerras medievales. En ellas vemos dos ejércitos reunidos en un territorio compartido y enfrentados bajo símbolos (e ideales) que osan defender con su vida. Un ejército a cada lado dispuesto a luchar a muerte por la supervivencia de eso que defienden, los símbolos. El cruce se produce en el medio del territorio y cuerpo a cuerpo se desenvuelve una guerra que solo dejará vencedor a aquel ejército que sobreviva o que no retire a sus hombres de la batalla.

Volvamos al futbol, es claramente perceptible el símil entre una guerra medieval y el futbol con la salvedad que en este caso (en el futbol) tenemos 11 guerreros de cada lado, no obstante hay una multitud, miles y miles de personas por fuera cuya influencia en apariencia es mínima durante el transcurso del partido y tienen a si mismo mucho narcicismo por perder (depositado en los símbolos y que se pone en juego en los partidos) ¿Qué sucede entonces cuando el equipo está perdiendo, siendo humillado por el rival? Esta degradación narcisista que sufre cada individuo de la masa por la humillación hacia los símbolos produce en primera instancia el exacerbado insulto a los jugadores (no han defendido correctamente o con las suficientes ganas al club, ellos (los hinchas) lo harían mejor), y en segunda instancia cuando la humillación cada vez es mayor tenemos el surgimiento de una defensa extrema y agresiva, la guerra medieval (nótese que la misma derrota, las cargadas como también las fantasías de los individuos de posibles situaciones degradantes influyen a la producción de ese sentimiento y a la defensa citada). Aquí está una posible explicación de la violencia en este deporte a raíz de los conceptos freudianos.

Nos quedaba por último el concepto de horda primordial,

¿Cómo entra este concepto en el desarrollo que hemos hecho? Recordemos que ese jefe altamente narcisista no amaba a los miembros de la masa más que en lo que servían a la satisfacción de sus necesidades, pero del otro lado, los miembros de la masa amaban a ese jefe y tenían la ilusión de que el jefe los amaba a todos por igual y a raíz de ahí (de la creencia en ese amor correspondido)  hay que defender a ese jefe. Aquí llegamos a la articulación, los símbolos puestos en el “Ideal del Yo” reencarnan de modo regresivo a ese jefe de la horda y los integrantes de la masa a los primitivos miembros de la horda primordial que defenderán a toda costa a ese “líder” porque allí están puestas grandes cantidades de libido narcisista y la pérdida o humillación de ese ideal es en última instancia perdida y degradación del propio narcicismo de los hinchas. Y cuanto más libido haya depositada en esos símbolos, y sean “todo” para los hinchas, mayor será la agresividad con la que intentaran defender “SU” propio narcicismo puesto en los colores del club. La violencia en el futbol desde esta perspectiva y con el ajuste a los conceptos utilizados estaría vinculada a esas “heridas narcisistas”, a esas pérdidas de libido puestas en el club y que viéndose amenazadas producen actitudes agresivas de diferente cuantía con la intención de defensa.

Quiero dejar en claro que entiendo y creo correcto que para un análisis y abordaje más cabal del fenómeno de la violencia en el futbol deberían considerarse factores sociales, políticos, económicos e históricos, no obstante este escrito pretende dar una posible explicación a la violencia en ese deporte desde una red conceptual acotada.

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