“Intervenciones en la transferencia” – Jacques Lacan

Comentario sobre “Intervenciones en la transferencia” – Jacques Lacan

En este recorrido se intentará la construcción de un comentario del texto “Intervenciones en la transferencia”, perteneciente a los Escritos 1 de Jacques Lacan, con una apoyatura en la clase “Dora y la Joven homosexual” del seminario sobre “Las relaciones de Objeto”.

En el desarrollo de “Intervenciones en la transferencia” podemos encontrar una aparición cíclica de dos conceptos: “Desarrollos de verdad” e “Inversiones dialécticas”, lo cual impone la tarea de poder comprender a qué se refieren tales constructos.

Por desarrollo de verdad se entiende como aquello que devela, en situación analítica, una verdad/significación que comprende e implica al sujeto como efecto del discurso.

Tanto los “Desarrollos de Verdad” como las “Inversiones Dialécticas” provienen de la concepción hegeliana de la Dialéctica del Amo y del Esclavo. Esa referencia hegeliana implica que, a raíz de una tesis y su interrogación, se produce una antítesis o un nuevo desarrollo.

Lacan lleva esta dinámica dialéctica de Hegel para explicar que, ante el desarrollo de una verdad, constituida en la dimensión metonímica, la intervención analítica surge como su interrogación, lo cual no quiere decir oposición a la verdad, sino que cuestiona al sujeto como implicado en ella. Ese cuestionamiento (que insisto, no es una oposición) produce una ramificación del desarrollo en una nueva verdad o “Desarrollo de Verdad”. De ahí que la interrogación de la posición del sujeto respecto de su verdad es la “Inversión Dialéctica” que provoca la emergencia de una nueva cadena metonímica. Invertir el Desarrollo de verdad es darle un giro, cortar con la línea metonímica del discurso para provocar una nueva.

Por lo cual, luego de la intervención del analista sobre una “tesis”, se produce la antítesis o “Desarrollo de Verdad”. En síntesis: Tesis-Intervención(Inversión)-Antítesis

En éste texto, Lacan pone de manifiesto el fundamento de las intervenciones en el análisis para realizar un contrapunto con aquellos fallos de Freud, fundamentalmente en el paradigmático caso Dora, del cual destaca un proceder de Freud para nada freudiano haciendo lo opuesto a una intervención, esto es: la insistencia en imponer una significación al discurso de Dora. Justamente, estos fallos son los que nos ponen en el camino de una transmisión posible respecto de la práctica, puesto que las intervenciones no freudianas del mismo Freud manifiestan su implicancia en una transferencia de la que no pudo salir; aquello no analizado en Freud que retornaba como catastróficos finales de análisis.

Pasaré a poner de manifiesto los “Desarrollos de Verdad” y las “Inversiones Dialécticas” para concretizar la exposición:

Primer desarrollo de verdad: Hace su aparición la verdad de que el padre de Dora y la Señora K son amantes, y medias tintas aceptado por el Señor K, no sin obtener algo a cambio y que es precisamente por parte del padre de Dora, a ella misma como parte de un intercambio. (De esto se da cuenta Freud)

 

Primera inversión dialéctica: Ante todo lo expuesto anteriormente, Freud le pregunta a Dora cuál es su implicancia en todo aquello de lo que se queja.

 

Segundo desarrollo de verdad: Dora ha sido una pieza fundamental y ha sostenido esta estructura de relaciones por dos años.

En ésta estructura de relaciones, se produce una circulación de regalos que vienen a sustituir la impotencia sexual del padre. Los regalos, partiendo del padre hacia la Señora K, retornan a Dora por lo que dispensa el señor K, sin perjuicio, continúa Lacan, de los regalos recibidos por Dora y la madre por fuente directa del padre de manera compensatoria por el agravio a la mujer legítima.

Dora se mantiene en una relación edípica hacia su padre sustentada por una identificación al mismo y favorecida por la impotencia sexual que manifiesta. Estas son las referencias al bagaje sintomático de la paciente.

 

Segunda inversión dialéctica: En éste momento Freud pregunta, a la luz del segundo desarrollo de verdad, cómo es posible que, de sostener el circuito de relaciones, Dora lo corte y dirija hacia la Señora K unos celos desmedidos teniendo en cuenta la complacencia antedicha. Aún más, se pregunta cómo es posible que Dora experimente aquellos celos siendo que la Señora K era su más íntima confidente.

 

Tercer desarrollo de verdad: Dora estaba fascinada con la señora K (Con ese “(…)cuerpo blanquísimo”), aquello ya puede verse en el sueño, y más precisamente, en la adoración de Dora hacia la Madonna expresada mediante la mirada atenta y extendida sobre la pintura.

 

Tercera inversión dialéctica: Freud pregunta, “Si ésta es la mujer de la que usted sufre tan amarga desposesión, ¿Cómo no le tiene rencor por la redoblada traición de que sea de ella de quien partieron esas imputaciones de intriga y perversidad que todos comparten ahora para acusarla a usted de embuste? ¿Cuál es el motivo de esa lealtad?”

El valor real de la Señora K para Dora reside, no en su valor de individuo, sino en su valor de misterio, el misterio que para Dora encarna su propia feminidad y del cual la señora K se ofrecía como la Otra mujer que era deseada por SU objeto (El padre).

 

En este sentido Lacan manifiesta que para toda mujer el problema de su condición es en el fondo aceptarse como objeto de deseo para un hombre, y es éste, para Dora, el misterio que motiva su idolatría hacia la Señora K.

Siguiendo la línea de pensamiento de Lacan, él creía fundamental que Freud en la tercera “Inversión Dialéctica” hubiese orientado a Dora hacia el reconocimiento de lo que era para ella la Señora k, y obteniendo así las confesiones de los últimos secretos de su relación con ella le abriría a Dora el camino del reconocimiento del objeto viril.

Aquí es donde entra lo que se suele denominar como el error de Freud y se desprende de los prejuicios socio-morales de la época que aún estaban muy presentes en Freud y que se pueden apreciar en las primeras formulaciones del Complejo de Edipo cuando versa sobre una tendencia natural de las niñas hacia los padres y de los niños hacia la madre.

Por lo expuesto es que Freud insiste, en oposición a los fundamentos propiamente freudianos, en que Dora estaba enamorada del Señor K, observando en sucesivas interpretaciones sobre diversos materiales la misma comprensión.

 

Tal vez, y esto corresponde a una visión particular de quien les habla, Freud no se pudo quitar “el traje” del Señor K, es decir, que ambos eliminaron a la señora K del circuito. El señor K diciendo “Mi mujer no es nada para mí” y Freud omitiendo el valor que la Señora K significaba para Dora dejándola fuera del análisis. ¿qué logró? Una bofetada al igual que el anterior. Dora dejó el análisis y, posiblemente, Freud todavía pensaba que debía llevarla por el buen camino.

En fin, lo que Lacan intenta rescatar con este error de Freud, es mostrarnos a los analistas el modo correcto de proceder en las interpretaciones, a modo de “Inversión Dialéctica”, es decir, provocando la apertura hacia un nuevo “Desarrollo de Verdad” que tenga por fuente el mismo analizante, siempre cuidando esa asepsia de significación sobre el discurso del analizante.

En palabras de Lacan: “…un no actuar positivo con vistas a la orto-dramatización del paciente.”

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